El 3 de septiembre el Gobierno chino ha celebrado el 70 aniversario de la victoria de China en la II G.M. en un espectacular ambiente marcial y con la concurrencia de numerosos de medios de comunicación de todo el mundo. El discurso de Xi Jinping ha destacado por sus constantes alusiones a la paz y la inesperada promesa de reducir el ejercito de tierra.

El problema de las percepciones entre la agresividad y la actitud pacífica

Fue interesante observar las recurrentes palabras de la transmisión en español sobre el desfile militar conmemorativo de la victoria en la Segunda Guerra Mundial: los esfuerzos militares de China están dirigidos a preservar la paz, es un desfile pacífico sin dirigir su atención a otros países, es un reflejo del crecimiento pacífico de China. Xi Jinping menciona 18 veces la palabra 和平 (heping, “paz”), lo cual hace entrever una intención de no mostrarse agresivo ante la región y el mundo, aún cuando el 84% del armamento en el desfile fue mostrado por primera vez a la luz pública; y hablo de un armamento sumamente moderno y tecnológicamente avanzado.

Tal como establece el sarcástico titular del jueves día 3 de septiembre en el South China Morning Post, China quiere ser garante de la paz mientras despliegue su “músculo” militar, para mostrar sus intenciones pacíficas, el presidente chino anunció la reducción de 300.000 elementos del ejército chino, lo que supondría una reducción del 10% de su personal total. ¿Podría tener esto alcances reales?

Al desfile no solo fueron invitados líderes de todo el mundo, sino también casi 1.000 tropas extranjeras y 50 delegaciones de los distintos medios de comunicación internacionales. Sin embargo, al parecer a Beijing no le salió como esperaba. Sus vecinos asiáticos invitados, como Filipinas, Malasia o Indonesia no asistieron al desfile, mientras que ningún país occidental envió jefes de Estado. Si bien resalta el hecho de la asistencia de Vladimir Putin, esto no debería sorprender dada la cercana relación entre China y Rusia.

Llama también la atención que del grupo BRICS, solo Rusia y Sudáfrica enviasen delegaciones diplomáticas. Y, de igual manera, destacaría la presencia de las delegaciones de las Coreas sin una delegación militar, sobre todo, la asistencia de la presidenta de Corea del Sur.

A pesar de este intento combinado de desplegar poder “duro” y “suave”, enfatizando el “sacrificio ante la agresión japonesa”, el supuesto liderazgo chino aún está en ciernes. Como muestra la recién publicada investigación del Pew Research Center,  donde se señala que Japón aún cuenta con el 71% de percepciones favorables en el Este asiático. Y, donde China, cuenta con una opinión positiva del 57% regional. Pero, en promedio, Corea del Sur, Japón, Filipinas y Vietnam tienen un 80% de “preocupación” por los problemas geopolíticos que tienen con China.

En chino clásico, para decir algo relacionado con lo militar, soldados, ejército o guerra, se usa 兵 (bing), aunque también se utilizaba 武 (wu), como se muestra en no solo el famoso clásico孫子兵法 (Sunzi bingfa, el “Arte de la Guerra” de Sunzi), sino en muchos otros textos como el詩經 (Shijing, el “Clásico de poesía”). Como se podrá ver, 武 se compone de 弋 (yi, “disparar”, aunque también lo relaciono con la “lanza”, 戈 ge), y 止 (zhi “detener”).

Se podría decir, entonces, que la guerra, para el pensamiento tradicional chino, significa “detener las lanzas o los disparos”. Siendo la guerra un aspecto muy importante de las relaciones internacionales, resulta interesante contrastar las percepciones globales ante el reciente desfile con las intenciones del gobierno chino, pero también con el pensamiento político-militar tradicional. Solo el tiempo verá si el concepto 武 permeará en las acciones de China, o el clásico axioma de Vegecio: Si Vis Pacem, Para Bellum: “Si quieres Paz, prepárate para la Guerra”.