Cuando las protestas de Hong Kong parecían haber llegado a su fin, tras una desmovilización masiva propiciada por un nuevo escenario de negociación entre la Federación de Estudiantes y el Gobierno hongkonés, establecido para el día 9 de octubre, la secretaria jefe del Gabinete Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, encargada de las negociaciones, rompió de manera unilateral las mismas, alegando que “sería imposible mantener un diálogo constructivo” y que la amenaza por parte de los movimientos sociales de nuevas concentraciones y manifestaciones frente a la sede de gobierno, hacían imposible una negociación.

La ruptura de las negociaciones ha provocado que durante todo el fin de semana se sucedieran nuevas concentraciones en Hong Kong pidiendo nuevamente la destitución del jefe ejecutivo Leung Chun-ying, y por la ruptura de las negociaciones, la destitución de Carrie Lam.

Por parte del Gobierno chino, el primer ministro chino, Li Keqiang, aseguró el viernes 10 de octubre que China no cambiará ni un ápice su actual política autonómica en Hong Kong y se ha comprometido a defender los intereses de los inversores extranjeros. A estas palabras hay que sumar las últimas acciones tomadas por el Gobierno chino durante las semanas de protestas en Hong Kong, con la detención de numerosas personas que apoyan a los movimientos sociales promocracia.

Crisis de gobierno para Leung Chun-ying

A este clima de descontento habría que sumar la aparición de un posible caso de corrupción protagonizado Leung Chun-ying. Según las últimas informaciones, Leung Chun-ying habría recibido 6,5 millones de dólares en concepto de asesoramiento por parte de la empresa australiana de ingeniería UGL. Además, aparece una cláusula en la que Leung Chun-ying estaría ligado por contrato a realizar futuras labores de asesoría, aspecto que no fue declarado por éste en su declaración financiera tras ser nombrado jefe del Ejecutivo hongkonés. Esta situación ha provocado que los grupos de la oposición se hayan planteado iniciar las gestiones oportunas para conseguir su destitución.

Numerosos medios han recogido las declaraciones realizadas el domingo 12 de octubre, por parte del jefe ejecutivo, Leung Chun-ying, en relación al resurgimiento de las manifestaciones. Sus declaraciones vienen en formato de advertencia, señalando a los manifestantes que no tienen ninguna posibilidad de ver satisfechas sus reclamaciones y que no va a dimitir de su cargo. Además, a pesar de reconocer el carácter pacífico de los manifestantes, sostuvo que está dispuesto a disolver las manifestaciones por medio de la fuerza si es necesario.

Carta abierta a Xi Jing ping

Al cruce de declaraciones hay que sumar la realizada por los principales movimientos sociales, la Hong Kong Federation of Student (HKFS), Schorlarism y “Occupy Central”, en formato de carta abierta, dirigida el presidente chino Xi Jing Ping. En ella, se pide al presidente chino que cumpla con su discurso del “sueño chino” y, por tanto, atienda al llamamiento de la ciudadanía hongkonesa por el desarrollo de una democracia plena en Hong Kong.

Las protestas, que continúan a día, están encontrándose con la fuerte oposición de algunos sectores hongkoneses que se ven afectados económicamente. Por otro lado, han aparecido movimientos anti-ocupación, y se han vivido momentos de tensión con la policía. Para seguir una descripción más detallada de las protestas, el periódico South China Morning Post está publicando el minuto a minuto y recogiendo numerosas declaraciones.