Desde el pasado 5 de marzo del presente año las “dos sesiones” (两会 liangui) han impulsado algunos de los cambios económicos y políticos más grandes que China ha experimentado en las últimas décadas.

El primero, la reforma constitucional que abre la posibilidad de una tercera reelección de Xi Jinping, como presidente. De acuerdo con algunos analistas, esto ha sepultado la herencia política de Deng Xiaoping en el asunto de la transición pacífica y ordenada de liderazgos al interior del partido.

El segundo cambio fue la inclusión del “Pensamiento de Xi Jinping sobre socialismo con características chinas para una nueva era” a la constitución china. Lo más característico de esta aportación teórica al socialismo chino es “la lectura pragmática de la adaptación del Marxismo a la coyuntura china en el impulso de la modernización socialista y la gobernanza con base en el fortalecimiento del partido” (Peters, 2017). Es decir, un poco más de lo mismo, aunque con la notable diferencia de las características de la globalización del siglo XXI, que implican economías digitales, rápidos cambios en las relaciones de producción y ascenso de una poderosa clase media en China.

El tercer cambio fue la ceremonia de toma de protesta con base en la constitución. En este sentido, Xi Jinping se ha convertido en el primer presidente chino en jurar sobre la constitución. Esto tiene ciertas connotaciones político-legales, pues el asunto no es tanto que se haya reformado la constitución para que el presidente chino pueda reelegirse una tercera vez. Más bien, lo interesante es que el liderazgo chino apuesta por la legalidad de su permanencia en el poder.

Un cuarto cambio fue la apuesta por la reducción del burocratismo y la consolidación de la gestión pública de mano de la creación de varios ministerios. Entre estos destacan el Ministerio de Ambiente Ecológico, Ministerio de Recursos Naturales y, precisamente, la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo, tema que compete la reflexión de este escrito.

Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ACID)

El 13 de marzo de 2018 –en el marco de la XIII Asamblea Nacional Popular– se aprobó la creación de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ACID) que dependerá directamente bajo el Consejo de Estado de la República Popular China. Según los funcionarios chinos esta agencia servirá para romper el “cuello de botella” que implica la fragmentación en la provisión de la ayuda exterior. Hasta este punto histórico, China brindaba ayuda exterior por medio del Ministerio de Finanzas, del Ministerio de Comercio, del Ministerio de Asuntos Exteriores, del Banco de Exportación e Importación de China, del Banco de Desarrollo de China, aunado a más de 23 ministerios, comisiones y oficinas locales vinculadas al Ministerio de Comercio. La Agencia, en esta línea, servirá para mayor control y gestión de la ayuda exterior china.

De acuerdo con el consejero estatal, Wang Yong, la ACID también servirá como medio importante para impulsar una “diplomacia de gran potencia”. Esto se vincula con el hecho de que el actual liderazgo chino ha fomentado la percepción de que el país asiático ya está en el club de las grandes potencias. Lo anterior también podría significar un considerable aumento de los montos de ayuda exterior.

Por último, la creación de la ACID también implica fortalecer la promoción del proyecto chino “Una Franja, Una Ruta”. Cabe recordar que este proyecto es la carta fuerte de la política exterior de Xi Jinping. Más allá del estatus de “potencia núcleo” que podría adquirir China en las próximas décadas, la vinculación entre ayuda para el desarrollo y “Una Franja, Una Ruta”, sin duda, incrementará la influencia china –cultural y económica–en regiones sin mucho cercanía geográfica, como África o América Latina, sobre todo por la reciente invitación del gobierno chino a la adhesión del proyecto de Las Rutas vía el Foro CELAC-China.

La creación de la ACID también reviste dudas sobre la transparencia de los montos y destinos de la ayuda exterior china. Pero, sin duda, la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo representa un esfuerzo del gobierno chino por consolidar su estatus global.

Referencias

Peters, M. A. (2017). “The Chinese Dream: Xi Jinping thought on Socialism with Chinese characteristics for a new era”, Educational Philosophy and Theory, 49(4), 1299-1304.

Mi nombre es Eduardo, mexicano de corazón y estudioso de China de profesión. Estudié Relaciones Internacionales en la universidad y tengo un posgrado en Estudios sobre China. Mi interés por China surgió al momento de ver la clásica película “El Último Emperador”, en mi adolescencia. A partir de entonces mi curiosidad por esta interesante cultura creció, así como la dedicación de mi tiempo para su estudio. Esto me ha llevado a participar en publicaciones, reseñas y ponencias sobre las relaciones internacionales de China, de manera profesional. Espero poder algún día comprender, de manera más cabal, el andar global de este país.