“Cidade do santo nome de Deus de Macau, não há outra mais leal”. Así rezaba la bandera de esta ciudad del sur de China que durante más de cuatrocientos años estuvo gobernada por el Imperio Portugués. El control sobre la última colonia portuguesa sería transferido a China en 1999 entre lágrimas e incertezas por parte de la comunidad lusófona allí establecida. Que sería de ellos y del futuro de este territorio?

Macau tuvo sus momentos de esplendor durante la historia. A diferencia de otros lugares, la colonización de este territorio no fue violenta y hasta era pagada una renta al Imperio Chino por mantener su control.

Al tratarse del único territorio en manos de una potencia europea, es evidente que Macau ocuparía durante muchos años el papel de puerta de entrada al comercio con China. Además, para la Iglesia católica y en especial los jesuitas, Macau representaba un lugar clave para la profusión y divulgación del cristianismo. El Colegio Jesuita de San Pablo, del que aún hoy se conserva la fachada, fue la primera institución universitaria de tipo occidental en oriente.

La importancia de Macao se vio severamente reducida en el momento en que el Imperio Británico se hizo con el control de Hong Kong en el año 1842. Macau perdía desde entonces su estatus de exclusividad y la importancia que había representado anteriormente. Aun así, el territorio seguía en manos portuguesas y esto se hizo notar principalmente en su arquitectura colonial, que hasta día de hoy se conserva y es Patrimonio de la Humanidad. Al mismo tiempo, una comunidad criolla se desarrolló en Macao, fruto de la unión entre portugueses, chinos, hindúes, japoneses y timorenses. Estos son llamados macaenses y todavía hoy alrededor de mil personas hablan un idioma criollo del portugués conocido como Patuá. Es más, algunos de los miembros del parlamento de Macao pertenecen a esta comunidad y usan tanto el portugués como el cantonés para defender sus ideas.

Durante la segunda guerra mundial Macao fue el único territorio neutral de toda Asia, ya que Portugal, como España, no participó directamente de la contienda y además mantenía buenas relaciones con el bando del Eje formado por Alemania, Italia y Japón. Esto convirtió a Macao en un territorio receptor de refugiados, papel que también asumiría más tarde durante la guerra de Vietnam y la revolución cultural de Mao, momento en que muchos chinos cruzarían nadando hasta Macau para refugiarse del caos que afectaba al país.

Macao ha sido durante siglos un punto de encuentro entre diferentes pueblos y culturas, pero sin duda es la influencia portuguesa la que más ha contribuido a crear una identidad única en esta ciudad china.

La administración portuguesa legalizó formalmente la industria del juego, convirtiendo al territorio en el único de China donde esta es completamente legal hasta día de hoy. Durante la década de los sesenta, los portugueses cedieron el monopolio del juego a la figura de Stanley Ho, un magnate chino con pasaporte británico que se enriquecería con la abertura de su Casino Lisboa y sería llamado por algunos el ”rey de Macao”. Sin embargo, con la transferencia de soberanía de 1999, la nueva administración local decidió tomar una decisión que sería clave para el boom económico que ha experimentado Macau en los últimos años: acabar con el monopolio del juego y permitir hasta seis licencias a empresas que desearan abrir casinos en Macao. Esto permitió que empresas de Las Vegas y Hong Kong entraran en el mercado y que de repente el PIB de Macao empezara a crecer a más de dos dígitos por año, creando una economía totalmente dependiente del sector del juego.

Para la comunidad portuguesa establecida en Macao, el miedo inicial se ha visto sobrepuesto por la óptima situación económica del territorio después de la transferencia de soberanía.

En un primer momento muchos decidieron regresar a Portugal, pero vistas las perspectivas de futuro en Europa durante la crisis, se ha producido un efecto retorno que sin duda ha devuelto a Macao parte de su identidad lusófona.  El nombre oficial de la ciudad es el de Región Administrativa Especial de Macao y funciona como un estado libre asociado dentro de China donde el portugués es lengua cooficial. Sus ciudadanos tienen un propio pasaporte y un estatuto de autonomía que les garantiza una elevada autonomía política y libertades que la mayoría de chinos no tienen al alcance.

Se incentiva también por parte del gobierno central que Macao sea la puerta de entrada de los países de habla portuguesa al mercado chino.

Existe prensa, radio y televisión en portugués y además todas las calles están señalizadas en las dos lenguas oficiales. Aún así, son una minoría las personas que hablan portugués por parte de la comunidad china, siendo este quizás uno de los retos que debería promover el Gobierno para promover de forma más intensa este intercambio entre occidente y oriente que durante siglos se ha producido en Macao.

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Mi nombre es Arnau, soy de Barcelona y estoy licenciado en Ciencias Políticas y Administración por la Universidad Pompeu Fabra. He vivido en China durante 5 años, concretamente en las ciudades de Macao y Canton. Durante este tiempo he trabajado en diferentes áreas, principalmente en las de traducción e interpretación, la enseñanza del español y la importación de productos españoles. El aprendizaje del mandarín y el contacto con la comunidad local y expatriada en China me han permitido acercarme a esta cultura milenaria y ser presente de los cambios recientes y los que han venido produciéndose estos años desde la abertura del país al mundo. Mi intención es analizar de una manera más bien subjetiva diferentes aspectos relacionados con la actualidad política, la cultura y la sociedad chinas desde mi humilde punto de vista, basándome principalmente en mis propias experiencias.