En materia de Relaciones Internacionales de China para 2016, se prevé un año muy dinámico, ya se que este se inició con la profundización de su primera contracción económico-comercial en siete años: la prueba de la bomba de hidrógeno por parte de Corea del Norte, la “alineación” con Rusia para expandir su concepto de “Nuevo modelo de relaciones internacionales”, y la determinación de Beijing de tener un papel más activo en la escena global.

Prospectivas de las Relaciones Internacionales de China cara a 2016

En materia de economía y comercio internacional, la desaceleración comercial china tiene importantes implicaciones para el comercio de los commodities. Esto bien podría afectar a muchos países latinoamericanos que dependen de las materias primas en su relación con el país asiático, ya que las importaciones disminuyeron 8.7%, acumulando 13 meses consecutivos a la baja. Aunque las exportaciones cayeron a un ritmo más lento –6.8% en cinco meses consecutivos– parece que no hay mayores beneficios para países con modelos competidores al chino, como México. Lo que parece ser una realidad es que la contracción comercial china obliga a repensar las estrategias comerciales de muchos países con vínculos económicos profundos con China.

México podría aprovechar el giro en el enfoque del gobierno chino para un desarrollo del mercado interno, al incrementar sus exportaciones, mientras que otros países afectados por el descenso de las importaciones, como Brasil, Chile o Colombia, podrían considerar escalar su industria en relación a las cadenas globales de valor.

Si bien Corea del Norte, cada vez más, ha sido una “piedra en el zapato” para Beijing, parece ser que China está optando por una estrategia de disuasión de bajo perfil. No es novedad que el gobierno chino ha estado presionando a Pyongyang –sobre todo desde el ascenso de Kim Jong-un al poder– para adoptar reformas económicas inspiradas en la experiencia china. Sin embargo, aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores de China condenó la prueba de la bomba de hidrogeno de Corea del Norte, incluso comprometiéndose a apoyar sanciones de Naciones Unidas, el comercio no ha disminuido.

La pregunta es, ¿está sirviendo la estrategia de China? Recordemos que las autoridades en Beijing siempre han preferido el statu quo en la península coreana, lo cual no implica mayores presiones para cambiar el régimen en Pyongyang. A menos de que las acciones norcoreanas afecten directamente a China, en 2016 no habrá mayores cambios en esta parte de las relaciones regionales de China.

Otro asunto de muy diferente índole es la problemática en el Mar del Sur de China, donde Beijing ha procurado acercarse a los países con los que tiene mayores diferencias geopolíticas. De acuerdo con la académica de origen chino, Yanmei Xie, existe una gran diferencia entre la diplomacia y la acción. En este sentido, parece ser que Beijing prefiere calmar las tensiones por medio de encuentros de alto nivel, ceremonia y dádivas diplomáticas. Sin embargo, en el ámbito de lo práctico hay aumentos en los presupuestos militares de varios países asiáticos y acuerdos con terceros países como Estados Unidos. A esta autora se le olvida la profundización de la interdependencia regional con base en el comercio, aunque es cierto que las tensiones están muy presentes, y que bien podrían escalar sin tomar en cuenta los adecuados canales, precisamente, diplomáticos.

La relación con Estados Unidos está aumentando su complejidad. De acuerdo con una encuesta realizada por el periódico chino Global Times, un 78.2% de la población china piensa que Occidente intenta contener el crecimiento y desarrollo de China, aunque un 69.4% piensa que la relación con Estados Unidos es la más importante para el país asiático. Esto es indicativo de una interdependencia que puede denotar una suerte de sentimientos encontrados. Pienso que en 2016 la interdependencia seguirá profundizándose, cooperando en algunos temas clave y manteniendo el statu quo en otros.

Tal vez lo más importante para el 2016 sea un avance hacia la consolidación del pensamiento internacional chino, y la decisión de Beijing de actuar de manera más activa en la arena global. Como muestra Sina Think Tank, entre los diez avances más significativos de la disciplina de Relaciones Internacionales está la consolidación de una escuela china de Relaciones Internacionales, la expansión de los estudios internacionales por todo el país (sobre todo al sur), nuevas propuestas para el desarrollo internacional –que tiene que ver con las Rutas de la Seda, la profundización de los vínculos entre centros de estudios internacionales y gobierno, inter alia. Al respecto de esto último, uno de los conceptos que habría poner especial atención es el de “Intervención creativa” (创造性介入 Chuangzaoxing jieru) que algunos académicos chinos miembros de think tanks están proponiendo al gobierno chino para mayor participación en asuntos internacionales.

Así, las relaciones internacionales de China para 2016 estarán marcadas por un aumento en la participación e interacción de China con el mundo. Pienso que no hay grandes desafíos para Beijing –salvo las repercusiones por las próximas elecciones en Taiwán– sino grandes oportunidades, donde los vacíos de poder de potencias tradicionales, la dinámica comercial mundial, la efectiva inclusión del yuan en octubre de este año a la canasta básica de divisas, y otras situaciones coyunturales, permitirán a China dar un paso más a la consolidación de su estatus como gran potencia mundial.

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Mi nombre es Eduardo, mexicano de corazón y estudioso de China de profesión. Estudié Relaciones Internacionales en la universidad y tengo un posgrado en Estudios sobre China. Mi interés por China surgió al momento de ver la clásica película “El Último Emperador”, en mi adolescencia. A partir de entonces mi curiosidad por esta interesante cultura creció, así como la dedicación de mi tiempo para su estudio. Esto me ha llevado a participar en publicaciones, reseñas y ponencias sobre las relaciones internacionales de China, de manera profesional. Espero poder algún día comprender, de manera más cabal, el andar global de este país.