Hace apenas tres meses publiqué ciertas opiniones y perspectivas acerca del impacto internacional en y de el yuan renminbi, por causa de su devaluación. En aquel entonces aseveré que la moneda aún no era candidata para ser una divisa global, y, al presente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha anunciado la aceptación del yuan en la canasta de monedas que conforman los Derechos Especiales de Giro (DEG).

Sin embargo, mi posición permanece. Pese a la inclusión del yuan en los DEG, ostentando un proporción de 10.9% –superior, incluso, al yen japonés de 8.3%, y la libra esterlina de 8.1%–, el gobierno chino tiene hasta el 1 de octubre de 2016 para fomentar la libre flotación del yuan.

El estado del yuan, ¿decisión política o económica?

Hay autores que aseveran que la inclusión del yuan a los DEG fue una decisión más política que económica. Esto, sobre todo, porque China sí cumple el primero de los requisitos para que su moneda sea una divisa de reserva: tener una de las mayores proporciones de comercio en bienes y servicios de entre los miembros del FMI. No obstante, hay dudas sobre si cumple el segundo requisito: la libre convertibilidad de la moneda.

En materia económica, la inclusión podría ser meramente simbólica, ya que el FMI utiliza a los DEG para denominar sus préstamos de emergencia, y no para crear activos internacionalmente comerciables. Además, en materia de pagos globales y reservas globales de divisas, el dólar estadunidense sigue siendo predominante. En este año, el yuan chino superó al yen japonés como la cuarta moneda más usada en transacciones y pagos globales –2.79% de los pagos frente a 2.76%–, aunque el dólar estadunidense se mantiene en el primer lugar con 44.82%. Además, el flujo de yuanes se concentra en muy pocos lugares –Hong Kong, Singapur, Londres– a diferencia de la moneda estadunidense. En materia de reservas la situación es menos favorable para el yuan, ya que el dólar estadunidense ocupa el 63.8% de la composición de reservas globales de divisas, frente a solo 1.6% del yuan.

En suma, al yuan le falta aún un largo camino por recorrer, y los mismos chinos lo saben. Como menciona este escritor chino:

La aceptación del yuan (en los DEG) no implica una compra sustancial de yuanes a nivel mundial […] la esencia de los DEG es que es una unidad de cuenta y no dinero real.

Aunado a esto, el autor citado también refiere a que si bien la aceptación del yuan es un paso más a la internacionalización de la moneda ambicionada por Beijing, no habrá cambios sustanciales en la dinámica del sistema económico y comercial global. Yo concuerdo con esta perspectiva, ya que aún resta observar si el gobierno chino puede respaldar una libre convertibilidad de la moneda y, así, reducir un poco su independencia monetaria y financiera, situación que tal vez no sea del agrado para algunas autoridades chinas.

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Mi nombre es Eduardo, mexicano de corazón y estudioso de China de profesión. Estudié Relaciones Internacionales en la universidad y tengo un posgrado en Estudios sobre China. Mi interés por China surgió al momento de ver la clásica película “El Último Emperador”, en mi adolescencia. A partir de entonces mi curiosidad por esta interesante cultura creció, así como la dedicación de mi tiempo para su estudio. Esto me ha llevado a participar en publicaciones, reseñas y ponencias sobre las relaciones internacionales de China, de manera profesional. Espero poder algún día comprender, de manera más cabal, el andar global de este país.